En la 25ª edición del Taller de variedades y manejo del cultivo de soja que organizó el programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) también se presentó una serie de análisis de los datos de la Red, que perseguían el objetivo de hallar un factor que explique la gran dispersión de los valores de rindes promedios de las distintas localidades. “Durante la última campaña se presentaron rindes que variaban desde los 1.800 kilogramos por hectárea (kg/ha), hasta ambientes con valores que superaron los 4.000 kg/ha”, contó José Sánchez, técnico de la sección Granos de la entidad agrocientífica.

Añadió que ni los cultivos antecesores ni las distintas fechas de siembra mostraron alguna tendencia clara que los relacione con la variación de rindes. “Se observó, sin embargo, una marcada relación con las precipitaciones acumuladas a lo largo de todo el ciclo agrícola para cada ensayo/localidad”, puntualizó.

Subrayó que si bien es conocida la importancia las lluvias para el cultivo de soja, este año quedó demostrado con valores la gran dependencia hídrica por parte del rendimiento.

Luego, y a fin de entender mejor lo ocurrido con los rendimientos en esta campaña específica, Sánchez presentó los resultados del ensayo de fechas de siembra, dentro de una serie de evaluaciones de manejo agronómico que la Eeaoc realiza.

“Las fechas tempranas (fines de noviembre) y de la primera quincena de diciembre tuvieron rendimientos intermedios, limitados por el efecto adverso de la ola de calor de enero más una sequía terminal a la mitad de sus respectivas etapas reproductivas”, indicó. Precisó que la fecha de siembra de enero fue la de menores rindes por coincidir gran parte de su período reproductivo con casi 30 días de sequía en marzo, sumado al efecto del fotoperíodo que por sí se da en dicha fecha (limitando el crecimiento de las plantas).

“Finalmente, la fecha de fines de diciembre fue la de mayores rendimientos para esta campaña, en parte porque soportó en mejores condiciones el período de sequía de enero, y desde inicios hasta mediado de su etapa reproductiva fue acompañada por las lluvia”, dijo.

Como consideración final, y teniendo en cuenta los resultados de este ensayo a lo largos de más de 20 años, consideró que se debe tener en cuenta que no hay una tendencia o relación entre los rendimientos y alguna fecha en particular, ya que desde el punto de vista agroclimático cada campaña difiere marcadamente con la anterior, por lo que se debe repartir en lo posible diversas variedades y grupos de maduración, en al menos más de una fecha de siembra.